Nueva dieta para la diabetes

El valor nutricional de un producto se mide mediante tres indicadores: proteínas, grasas y carbohidratos. Al mismo tiempo, los carbohidratos (almidones, azúcar y fibra) aumentan los niveles de glucosa en sangre mucho más rápido y más que las proteínas y las grasas. Sin embargo, esta no es una razón para practicar una dieta libre de carbohidratos, privándose categóricamente de la oportunidad de consumir frutas, verduras, granos, productos lácteos, que contienen muchas vitaminas y minerales útiles. Las proteínas y las grasas son buenas para satisfacer el hambre y no elevan el azúcar en la sangre, pero pueden contribuir al aumento de peso si se consumen de forma descontrolada.

Cada producto tiene un índice glucémico (IG) específico, que caracteriza el grado en que los carbohidratos afectan los cambios en los niveles de azúcar en sangre. Distinga entre IG bajo (55 y menos), medio (56-69) y IG alto (70+). En nuestro sentido habitual, los alimentos con un IG bajo generalmente se denominan “carbohidratos lentos”, y con un IG alto, “rápido”. Los carbohidratos lentos son preferibles a sus homólogos “rápidos” porque no provocan un aumento excesivo de los niveles de glucosa y prolongan la sensación de saciedad. Sin embargo, los carbohidratos rápidos son la comida favorita del hombre moderno. La confitería compleja y los productos de harina “blanca”, la comida rápida, las bebidas azucaradas y los refrescos son un placer para el paladar y un infierno glucémico para el cuerpo. El hambre de emergencia para saciar el apetito solo abre el apetito. El nivel de IG de los alimentos debe tenerse en cuenta al elaborar un menú dietético.

La naturaleza del tratamiento térmico de los alimentos también es importante. Trate de comer alimentos frescos, hervidos o guisados, al vapor, horneados en su propio jugo con un mínimo o nada de especias, aceite y adobo. Consigue un baño María, que se convertirá en un ayudante indispensable en la preparación de comidas saludables y correctas.

Para superar la monotonía de la comida, los videos educativos y los foros especializados, donde se puede encontrar una gran cantidad de recetas culinarias originales, ayudarán. El plan de nutrición debe coordinarse, en primer lugar, con el especialista supervisor (nutricionista, endocrinólogo).

Una lista indicativa de productos para la etapa inicial de la diabetes es la siguiente:

  1. Alimentos que componen la dieta diaria:
    – sopas y caldos de baja concentración a base de verduras, setas, carnes magras, pescado;
    – pan integral o de salvado;
    – hortalizas (se imponen restricciones a las patatas, el maíz);
    – verdes;
    – variedades de pescado bajas en grasa;
    – queso sin sal y kéfir con bajo porcentaje de grasa;
    – bayas y frutas agridulces, bebidas de frutas y compotas (a base de xilitol, sorbitol o sacarina);
    – un edulcorante que puede endulzar el té o el café.
  2. Alimentos que se pueden consumir en cantidades limitadas (según la consulta con un médico):
    – pasta de trigo duro;
    – productos lácteos fermentados, yogures sin rellenos artificiales;
    – carne magra (pollo, ternera, conejo) y despojos (hígado, corazón);
    – aceites vegetales y de mantequilla;
    – huevos (si es necesario, limitar el consumo de yema);
    – cereales (excepción: arroz, sémola)
    – mariscos;
    – patatas, zanahorias, remolachas, guisantes, teniendo en cuenta la norma de los carbohidratos.
  3. Alimentos que no pertenecen al refrigerador:
    – cerveza y bocadillos;
    – salsas grasas, picantes y saladas;
    – magdalenas, chocolate (especialmente con leche o blanco), pasteles;
    – carnes grasas (pato, cerdo), grasas animales;
    – productos semi-terminados;
    – embutidos, ahumados.

La exclusión de los dulces de la dieta de una persona con diabetes inicial no significa que deba eliminar la palabra “postre” de su vocabulario. En los estantes de las tiendas, es casi fácil encontrar el sector de productos para diabéticos, que incluye galletas, dulces, gofres e incluso chocolate. En cualquier caso, estudia detenidamente la composición del producto antes de realizar una compra.
También es necesario, atentos a las recomendaciones médicas, sistematizar el horario de comidas. Un plan de comidas fraccionado se considera ideal, que incluye 3 comidas principales y 2-3 refrigerios. Una fuerte sensación de hambre puede impulsarlo a utilizar esos carbohidratos muy rápidos que son tan atractivos como dañinos. Por esta razón, no se recomienda visitar los supermercados con el estómago vacío, porque siempre existe la tentación de “agarrar” una barra de chocolate, amablemente dejada por un comerciante competente en el área de caja.

Los restaurantes de comida rápida deberán descartarse ya que las preferencias individuales no pueden satisfacerse con la tecnología de cocción estandarizada. En establecimientos de nivel superior, el visitante tiene derecho a manifestar sus deseos sobre la composición de los platos y el método de elaboración. Por supuesto, el precio del servicio en este último es un recorte más alto, pero también puede protegerse de alteraciones espontáneas en su dieta. Además, esta es una gran oportunidad para aprender algo nuevo por ti mismo en la preparación de platos saludables y sabrosos (lo cual es importante).